EL APORTE DE LAS FINTECH PARA LA INCLUSIÓN FINANCIERA EN LATINOAMÉRICA

Acorde a un informe de Inclusión Financiera realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , más de 210 millones de personas se encuentran en condición de vulnerabilidad en América Latina. Comúnmente esta población recurre a métodos informales o a sus propios recursos para poder realizar gran parte de sus transacciones financieras; entre ellas, transferir dinero a familiares, ahorrar, invertir en educación, aprovechar oportunidades productivas.

Estas vías alternas fuera del sector financiero resultan ser más costosas, insuficientes e inseguras. Por lo que se requieren una serie de herramientas disponibles para este sector facilitando no solo su subsistencia, sino también para “crear activos, suavizar el consumo y gestionar riesgos idiosincráticos como los relacionados con la salud, la pérdida de empleo, la muerte u otros shocks que desestabilizan los patrones de consumo de los hogares”, según expresa el documento del (BID).

La consultora Ernst & Young (EY) estima que los bancos podrían “incrementar sus ingresos anuales en US $ 200 mil millones gracias a la prestación de servicios financieros a personas o pequeñas y medianas empresas (PYMES) que se encuentran excluidas financieramente en 60 países emergentes”. Este impulso ha motivado una serie de iniciativas públicas y privadas para generar cambios importantes en los sistemas financieros de la región. Estas incluyen reformas regulatorias para el suministro de dinero electrónico, la creciente cobertura en puntos de acceso físicos por parte de intermediarios financieros y la utilización de los sistemas para realizar pagos gubernamentales.

Para el CEO de PayPal, Dan Schulman, existen tres aspectos esenciales de la inclusión financiera:

  1. Acceso universal a los sistemas financieros digitales.
  2. Transacciones seguras que permiten a los consumidores y a las empresas operar con confianza.
  3. Participación de todos en la economía: hacer y aceptar pagos, obtener préstamos, ahorrar para metas futuras, entre otros.

Dentro de este marco, el sector Fintech en América Latina y el Caribe han ido creciendo rápidamente y gran parte del segmento tiene enfoque de inclusión financiera. Prueba de ello es un análisis realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista , donde un 46% de estos emprendimientos ha centrado sus productos en aquellas personas y compañías, principalmente PYMES, que están sub-bancarizadas o completamente fuera del sector financiero. “Las fintech representan una oportunidad para ofrecer servicios a estos segmentos de la población”, dice Sonia Monárrez, miembro del Grupo de Investigación con Enfoque Estratégico en Business Analytics de EGADE Business School.

Para aprovechar esta oportunidad, es fundamental que las instituciones financieras trabajen de la mano con proveedores de tecnología bancaria, pues el volumen de transacciones en la banca móvil durante 2019 representa cerca un 54% del total, a diferencia del 1% que se obtuvo hace siete años. Sin embargo, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) ha señalado que uno de los principales retos en la región es crear una mayor infraestructura digital que permita a las empresas y a los consumidores realizar eficientemente las transacciones. Pues el 55% de los adultos en América Latina tienen un teléfono celular y acceso a internet (15% más que el promedio de otras regiones en desarrollo). A su vez esta institución señala que “solo el 54% de la población accede a Internet, frente al 77.2% en otros países”.

Ahora la pregunta es ¿Cómo lograrlo? Según PwC, estas son las prioridades que los bancos, cooperativas y entidades de microfinanzas deben tener en la mira para trabajar en pro de la inclusión financiera:

  • Actualización del modelo operativo de TI: el principio fundamental es que las instituciones financieras o sus áreas de tecnología de la información deben estar preparadas para un mundo donde el cambio es constante y donde lo digital se ha convertido en una prioridad.
  • Reducción de los costos al simplificar los sistemas heredados: llevar los softwares como servicio más allá de la nube y adoptar a la Inteligencia Artificial en cada una de las operaciones a ejecutar.
  • Desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas más inteligentes que permitan entender mejor las necesidades de los clientes.
  • Cambios en la arquitectura para incorporar bases de datos empresariales, aplicaciones, servicios en la nube, fuentes de big data de terceros, soluciones de Internet de las Cosas (IoT), entre otros.
  • Prestar mayor atención a la ciberseguridad: con la aparición de nuevos métodos de ataque se hace necesario implementar soluciones que le hagan frente a los riesgos actuales en materia de seguridad cibernética.
  • Inversión en talento humano. Durante años, las instituciones financieras tradicionales han diseñado sus ofertas desde adentro hacia afuera: «esto es lo que ofreceremos», en lugar de «¿qué quieren nuestros clientes?». Este modelo ya no funciona, por lo que es cada vez más importante invertir en capital humano que esté preparado para la transformación del ADN de la empresa.